Por: Diana Prieto, eco 2014

Cuando empecé Enseña por Colombia tenía muchos proyectos borrosos en mi cabeza, pero ninguno de ellos parecía tener el efecto que yo quería causar en mis estudiantes. Tenía claro que quería dejarles algo que fuera más allá de lo que habitualmente se aprende en el colegio, tal vez un saber hacer o un saber ser en el ahora, sin embargo no podía traer ningún proyecto de esa nube difusa, los pocos saber-hacer que sabía no parecían trascendentales. Finalmente entendí que no era tanto cuál o qué saber hacer o ser les dejaba, lo importante era en últimas “saber hacer”. Entender que cada uno de nosotros es en sí mismo un ser creador, capaz de moldear la realidad a cada instante.

Dejar que los estudiantes descubran esto por sí mismos implica ir desatando con ellos nudos mentales. Uno de los nudos más difíciles de desatar es el creer que somos cada vez los mismos que fuimos hace un segundo atrás, lo cierto es que cambiamos todo el tiempo; de estados de ánimo, de verdad, de sentir y si somos tan cambiante: ¿Por qué no podríamos entonces empezar hoy a ser aquella persona que siempre quisimos ser pero no creíamos posible? ¿Por qué no empezamos a crear el mundo que queremos habitar, siendo la persona que queremos ser? Somos libres, trato de decirles siempre, libres de elegir ser quien queremos ser, cómo queremos actuar, libres de elegir seguir siendo los mismos o de tomar las mismas decisiones. Y en medio de tanta libertad, les pregunto: ¿Cómo es el Chigorodó que queremos habitar? ¿Cuáles son las problemáticas que queremos superar? Después del listado de problemáticas les pregunto: ¿A quién están esperando para que solucione esto? Este mundo es de ustedes, siéntanse como seres de cambio, creadores, fuertes y valientes. Luego se iluminan un par de ojos, se acercan y me hablan –profe y ¿cómo lo hacemos?

Mi proyecto lleva por nombre “cambiante”. Primer paso: cada uno elige una problemática latente de su entorno; segundo paso: proponen soluciones realizables, esta es la palabra clave, realizables, paso a paso me explican el cómo y yo los guío. Luego entre todos elegimos uno de estos proyectos, el “realizable más ambicioso” para llevarlo a cabo después de mitad de año. Para ese entonces todos los estudiantes de décimo y yo, llevaremos a cabo nuestro primer “cambiante”. Habremos definido previamente la problemática que queremos cambiar y tendremos claro cómo será nuestra guía de acción, cada uno de nosotros tendrá un papel significativo en la solución. El objetivo de este primer cambiante es que ellos empiecen a entenderse como seres de cambio, en sí mismos cambiantes, capaces  de  crear en todo momento la realidad que quieren habitar.

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