Llegué a Chocó a comienzos de este año, una región nueva para Enseña por Colombia y, por su puesto, para todos los que emprendíamos este camino de ser profesores en un lugar lejos de nuestras casas.

Uno de los primeros retos con los que me encontré para comenzar mis clases, fue el no contar con un lugar “ideal” para dictar clases de informática, sumado a que muchos de los computadores solo encienden si están conectados a una toma eléctrica y en Capurganá se va la energía en cualquier momento. Por otro lado, no fue fácil enfrentarme a una cultura tan diferente a la mía (pues soy de Cúcuta) e intentar mantener mi estado de ánimo alto o al menos estable, para no afectar mis clases, ya que todo este proceso ha sido en muchos aspectos nuevo para mí. Sin embargo, gracias a que todo es cuestión de tiempo y costumbre, a nivel personal, he tenido muchos logros, siento que las cosas que he cambiado o encontrado en mí, se proyectan de alguna forma en mi aula; por ejemplo, tomar riesgos así sean pequeños, como aceptar la invitación de mis estudiantes de 7° de lanzarme al mar desde un balcón aunque me muriera del susto, me ha demostrado que puedo tomar decisiones asertivas y acertadas para la vida de mis estudiantes, teniendo la claridad de que ellos son quienes me enseñan y guían para que así sea, para poder tener claro lo  que ellos necesitan.

Después de convencerme de que las condiciones para trabajar no son un problema sino una oportunidad, me puse la tarea de hacerle ver eso a mis estudiantes, pues se quejaban más que los profes que llegamos a la región. Hace poco una alegría me invadió, pues fui a la casa de la mamá de una de mis estudiantes y ella me contaba que su hija llegaba todos los días alegre, entusiasmada por tener una profesora en el área de artes, dice que ahora quiere estudiar algo relacionado con el mundo del arte. También me contó la mamá que la diferencia que ella ve entre la manera en la que su hijo mayor y su chiquita asumen el hecho de ir al colegio es completamente diferente, porque ahora que llegamos a la región tienen profesores en materias que antes ni siquiera existían y eso los motiva un montón.

Todos los días se presentan retos y se recolectan logros, y son justamente esos pequeñísimos obstáculos los que nos hacen buscar soluciones y mejorar cada día como personas, profesores y estudiantes para aprovechar y disfrutar tanto las clases como a las personas y el paraíso en el que tenemos la oportunidad de vivir.

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