Victoria es Comunicadora y periodista, actualmente realiza su segundo año como profesora en el Colegio Celestino Díaz en Chigorodó, Antioquia y ha venido trabajando fuertemente en potenciar las habilidades comunicativas en sus estudiantes.

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Hace un mes, encontré una forma muy especial de lograr el objetivo de potenciar las habilidades comunicativas de mis estudiantes: El Concurso del Canal de Televisión Señal Colombia,  que se llama Rompiendo Fronteras y que consiste en enviar una historia con un dibujo o fotografía  que responda a la pregunta ¿Qué le gustaría mostrarle a alguien que viniera de otro lugar a visitarlos? Teniendo en cuenta que Chigorodó tiene tantas historias por contar, le propuse a los niños de sexto A y B que participaran.

Durante una semana, con la ayuda de mi compañera y profesora Diana Cornejo, motivamos a los niños y niñas para que pensaran en ideas creativas pero sobretodo que hablaran de su contexto, de su día a día, de sus familias y costumbres. Después de un proceso juicioso de escritura, cada uno de nuestros estudiantes creó su propia historia, con una extensión no mayor a un párrafo.

Cada uno de nuestros estudiantes estaba muy motivado porque sabía que el ganador del concurso podría contar su historia en un canal de televisión. Adicionalmente vieron el ejercicio como algo divertido, no como una tarea más. La posibilidad de contar muchos de los saberes que cada uno de ellos tenía, los emocionó muchísimo.

Uno de los logros más importantes de esta experiencia es la posibilidad de conocer el mundo de cada uno de los niños y niñas que tengo en el salón de clase y entender como un ejercicio de escritura y lectura puede ir más allá de un asunto tedioso y se convierte en una posibilidad para ser mejores personas, para compartir nuestras experiencias e historias de vidas.

Por lo tanto, este proceso de escritura también nos permitió reconocer el potencial de los niños de la vereda y generar muchas más ideas para desarrollar otras actividades, como concursos de literatura, que promuevan la escritura como un ejercicio que sirva en la proyección de vida de cada uno de ellos.

Esto es lo que comparte Shaira Marcela Alvarez, quien cuenta su amor por la naturaleza:

«A mí me gustaría mostrarle las vacas, los caballos, las gallinas y la naturaleza, porque todo esto es una maravilla que ustedes no conocen bien. En la naturaleza hay monos, pájaros, liebres, vacas, búfalos, árboles y mucho más. Mi mascota es un loro y se llama Agustín, él es el loro que me hace reír en casa y cuando hago mis tareas, él está conmigo viendo lo que yo hago y cuando termino de hacerlas nos vamos a comer, paseamos y comemos helado. Cuando yo estoy triste él también lo está, y nos tenemos mucho amor, la comida que más nos gusta es la bandeja paisa. También salimos a jugar. En fin, la naturaleza es lo mejor de la vida, y así como yo te estoy dando a conocer la naturaleza del mundo quiero que tú me des a conocer la ciudad. Se me olvidó algo, tengo 12 años y vivo en Juradó y a veces me voy para el pueblo que se llama Chigorodó y estoy muy feliz de conocer la naturaleza»

Los niños y niñas de Urabá viven en una tierra prodigiosa y creo que a través de este tipo de iniciativas ellos pueden reconocer y valorar esas potencialidades que tienen para que proyecten sus sueños. Ahora, han sido seleccionadas dos historias por Señal Colombia y podremos contar que sí es posible generar espacios donde se pueda multiplicar las voces de mis estudiantes, de sus vidas en sus veredas, comunicándole al país entero de sus días a días y de paso, ¡APRENDER!

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