Libertad para explorar, límites para contener y respeto para crecer

Libertad para explorar, límites para contener y respeto para crecer

“Abrirnos al niño y a sus procesos se convierte, al mismo tiempo, en una oportunidad para acercarnos al secreto de nuestra propia vida” Rebeca Wild.

Hace tres años inicié un viaje que en muchos aspectos cambió mi vida, llegué a Perú con la necesidad de crecer. Durante mi experiencia con Enseña por Colombia pude reconocer la importancia de crear vínculos más allá del simple hecho de transmitir conocimiento a los niños, niñas y jóvenes. A partir de esa experiencia me propuse participar de proyectos educativos con la finalidad de invitar a los niñas, niños y jóvenes a vivenciar aquello que buscan aprender.

Libertad para explorar, límites para contener y respeto para crecer
María Botina
Alumni Cohorte 2015

Por esa razón en mayo de 2016 comencé a trabajar en la Eco escuela Tikapata, una escuela de educación libre ubicada en el corazón del Valle Sagrado de los Incas, aquí  acompaño procesos de aprendizaje de niños en edad inicial y a su vez oferto matemáticas a jóvenes interesados en aprender sobre esta ciencia. He sido testigo de que el aprendizaje más auténtico se da cuando se respetan los caminos del otro.

En Tikapata creemos que cada niño, niña y joven debe de seguir su propio impulso y que a través de la libertad puede avivar su fuego interno, partiendo de sus propias necesidades y respetando su propio ritmo.

Mi primer año estuvo cargado de mucho aprendizaje y purga, tuve que dejar de lado esa imposición adulta de inculcar al niño nuestra propia experiencia y conocimiento para detenerme a observar más y esto me llevó irremediablemente a observarme también, reconociendo aquellos patrones impuestos, mis propias necesidades e intereses; porque no es posible acompañar de forma genuina cuando no se ve primero hacia adentro de uno mismo.

Para nosotros respetar el juego espontáneo que se da en las primeras etapas de vida es fundamental para entender el mundo, es la forma en que el niño trae su realidad y logra representarla. En estos espacios pude observar cómo, a través del juego, se dan infinidad de aprendizajes, no solo en la parte intelectual sino también para la convivencia, aspecto importantísimo en una sociedad que ha olvidado ser feliz en comunidad al preocuparse más por competir contra el otro y olvidando que nuestra coexistencia radica en la aceptación de nuestras diferencias y que partiendo de este reconocimiento es posible un entendimiento genuino.

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