Por: Juan Pablo Escudero

Juan Pablo quiso retribuir todas las oportunidades que le ha dado la vida, pero en el camino se dio cuenta lo gratificante y todo el aprendizaje que lo motivan día a día a llegar al salón de clase.

Mi nombre es Juan Pablo, soy ingeniero químico de la Universidad Nacional de Colombia y ECO de la segunda cohorte de Enseña por Colombia. En este momento me desempeño como profesor de ciencias naturales en una institución educativa rural del municipio de Chigorodó, Antioquia.

En realidad tomar la decisión de pertenecer a Enseña por Colombia no fue tan difícil porque cuando conocí el programa pensé inmediatamente en dos cosas:

La primera, fue la oportunidad de retribuir todas las oportunidades que tuve para estudiar, aprender y conocer cosas nuevas tanto en el colegio como en la universidad. En ambos lugares aproveché al máximo todo lo que se me ofrecía y por esto consideré justo dejar de recibir por un momento y comenzar a ofrecer un poco de lo que sé hacer a personitas curiosas, que lo único que necesitan es un ejemplo a seguir, un guía.

En estos seis meses de trabajo con mis estudiantes he intentado ofrecerles todo cuanto está a mi alcance para hacerlos sentir personas valiosas y capaces, después de esto, cualquier conocimiento académico es adquirido fácilmente. Es totalmente gratificante ver cómo a diferencia de lo que pensaba, comencé a aprender de mis estudiantes el valor de cada pequeña cosa y lo desagradecidos que podemos llegar a ser cuando lo tenemos todo. Definitivamente es una experiencia en la que ofreces, pero recibes 1000 veces más.

La segunda cosa en la que pensé fue en verme ejerciendo la profesión de profesiones. ¿De dónde salió un buen ingeniero sino fue de un buen docente? ¿o un arquitecto, un médico, un chef? Y aún más, en esta sociedad donde muchos hogares no son los más adecuados para el desarrollo de un niño o joven me pregunté ¿De dónde salió una persona de bien si no es de un buen docente?

Siento que esto que pensé no lo aprendí en la universidad, o por lo menos no sólo en ella, así que si le preguntan al ingeniero químico por qué tomó la decisión de Enseña por Colombia, él no podrá hacer más que responder con su parte más humana que tiene la firme convicción de que algún día todos los niños y niñas de Colombia tendrán una educación de calidad que satisfaga sus necesidades y los haga personitas felices.

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