Fotos y escrito por Julián Cote

Mi nombre es Julián Cote, soy politólogo y hace dos meses me vine a vivir al Urabá antioqueño. Sí, tomé la decisión de enseñar por mi país porque estoy convencido que una educación de calidad es una herramienta contundente para combatir la pobreza, la desigualdad y la intolerancia social y porque para mí la docencia es una vía directa y tiene un poder de transformación social enorme.

Soy profesor en el Colegio Celestino Díaz en Juradó, Antioquia. Enseño filosofía, economía, política y también soy “profe” de Educación Física.

¿Será que en tan sólo dos meses -en mi primera experiencia de trabajo y también como profesor de Enseña por Colombia- podría hablar de logros concretos, metas y resultados alcanzados? ¿Vidas transformadas? Me gustaría compartir con ustedes más bien, de destellos de potencial y de infinitas posibilidades que se pueden desarrollar en el tiempo.

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Quiero contarles primero de Soraya, una estudiante de noveno grado con una expresión muy seria, firme y con dificultades para relacionarse con sus compañeros, con sus profesores y directivas, una estudiante que desde el primer día de clase me dejó claro que ella no quería participar en nada. Luego de siete semanas en el salón de clase y después de haber intentado incontables actividades individuales, grupales y en parejas en la clase de educación física, la actitud de Soraya era la misma y su postura muy clara “profe a mí no me gusta jugar” o “profe yo no me la llevo bien con mis compañeros” o “profe, conmigo no”.

La octava semana de clases, además de preparar los juegos habituales, decidí llevar algunas pelotas y clavas (bastones) para realizar malabares. Les dije a los estudiantes que en esta clase habrían cuatro deportes o estaciones distintas y simplemente cada uno era autónomo de dirigirse al que quisiera a practicar. La mayoría eligió fútbol, otros escogieron jugar voleibol, los demás tomaron el disco de ultimate y empezaron a jugar, pero me sorprendió de manera especial como llegaron unos cuantos a la estación de malabares. Mientras yo hacía una breve demostración de la actividad, me di cuenta que allí estaba Soraya, quien se quedó mirando, como en muchas de las ocasiones anteriores hasta que en un momento con la rudeza que la caracteriza y casi con un tono desafiante me dijo “a ver profe enséñeme como se juega eso”. ¡Qué emocionante fue escuchar estas palabras, por supuesto que asumí este reto porque llevaba ocho semanas esperando a que esto pasara y me dispuse a enseñarle como se hacen malabares!

Ver a Soraya practicando con determinación una actividad, apreciar su sonrisa y observar cómo se empoderada por aprender algo tan sencillo como hacer malabares fue increíble: ese día compartió con los demás compañeros que estaban en la estación de malabares, se rió y cuando ya había pasado un tiempo y estaba cansada, sin decirle nada, cambió de estación y jugó un rato fútbol. Darme cuenta de este destello de potencial desató en mí una reacción en cadena: pude contemplar cómo por medio del deporte y en tan poco tiempo había logrado desarrollar algunas competencias en mis estudiantes.

Al día siguiente, Héctor un estudiante de octavo, bastante inquieto e indisciplinado, se me acercó y me dijo “proe présteme las bolitas que yo ayer estuve practicando juicioso toda la tarde con tres limones”. Se las pasé y logró hacer el movimiento básico, además me propuso que entrenáramos lo suficiente para presentarnos con un acto de malabares el próximo viernes cultural. Pensar en que Héctor ocupo su tiempo libre practicando malabares y no matando animales con una cauchera –como suele hacerlo- me llena de satisfacción, emoción y alegría.

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Lo anterior es el resultado de dos clases de Educación Física, entonces por qué dudar que es posible ver destellos de potencial y de posibilidades en dos meses de trabajo. En el tiempo que llevo enseñando en este colegio he logrado cosas muy interesantes, pequeñas y sencillas, pero realmente inspiradoras. Desde que llegué asumí el liderazgo del equipo de Ultimate, coincidencialmente la mitad de este equipo está conformado por estudiantes de séptimo, grupo del que soy director de grupo, y con el que había tenido dificultades para acercarme, generar lazos de confianza y tener un buen manejo de grupo. Desde que iniciamos los entrenamientos esta situación ha ido mejorando de manera considerable, vale la pena mencionar que este es un deporte sin árbitro, ellos mismo reconocen y dialogan ante un problema específico, es un deporte donde juegan niños y niñas por igual, no hay contacto entre jugadores y tiene un nivel de exigencia física bastante alto.

Si un estudiante es capaz de dialogar para solucionar una diferencia en la cancha, a lo mejor la próxima vez que se le presente un problema por fuera de esta, no va a pegarle a su compañero para imponer su punto de vista o a gritarle a un profesor para que venga y solucione sus diferencias,  tal vez lo primero que haga sea dialogar con su compañero, identifique el problema y proponga soluciones. Por otra parte, si un niño ve que en la cancha juegan niños y niñas por igual, puede ser que cuando salga vea a sus compañeras como una persona con las mismas capacidades y no como alguien inferior. Estas son solo algunas de las posibles implicaciones que puede tener ese deporte en la vida de los estudiantes, a pesar que practicar ultimate no implique necesariamente que un estudiante mejore ciertas competencias académicas sí puede potencializarlas, y la posibilidad de que esto suceda está allí y creo firmemente en que hay que aprovechar todos los recursos que permitan que esto se convierta en un hecho.

El deporte es un campo de acción muy variado, pero con un mismo objetivo: desarrollar competencias por medio de la diversión, alegría y recreación. No es mi intención tener el equipo campeón de ultimate o de fútbol, sino más bien brindarles a mis estudiantes la posibilidad de descubrir y apropiarse de una actividad y que se den cuenta que así no sepan cómo se hacen las cosas siempre podemos aprender.

Actualmente Julián está recaudando materiales, donaciones en dinero y especie para su equipo de estudiantes de Ultimate. Para más información, escríbele a Julián a [email protected]

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