Enseñando por Tumaco

Enseñando por Tumaco

Lo más sencillo: llegar

Llegué el domingo 4 de febrero a las 4:30 pm, en un vuelo Bogotá – Cali – Tumaco, fue un día de despedidas, nostalgia y ansiedad. Ese día terminó con la primera imagen de las playas de  Tumaco, una nueva vida, al verla me di cuenta que viviría cerca al gran océano azul, eso me hizo muy feliz porque siempre soñé vivir en un lugar así.

Enseñando por Tumaco
Cesar Augusto Lucas Santamaría
Eco, cohorte 2018.

Lo más lindo: la gente

Si tuviera que elegir una palabra para describir a los tumaqueños, seria amabilidad. Gracias a ellos me he sentido como en casa, me han hecho sentir bienvenido, querido e importante, y como parte de una comunidad.

Históricamente, los tumaqueños han sido azotados por desastres naturales, épocas de violencia e inequidades sociales. Sin embargo, ellos son personas que siempre tienen una sonrisa en el rosto y la esperanza de que en el futuro, vendrán oportunidades de desarrollo para su gente y su municipio.

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Vicky Cerón, Felipe Agudelo, Cesar Lucas, Andrea Salamanca  y Zoila Jiménez, Ecos de Primer año en Tumaco.


Lo más aliviador: encontrar aliados

Una de las mejores partes de esta experiencia, es encontrar personas que van en la misma dirección de este sueño, personas que creen que sí es posible un cambio social a través de la educación. Así fue como establecí relaciones con otras organizaciones, como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), esto me permitió hacer parte del diseño del proyecto «Ecos de paz », que se implementará no solo en Tumaco, sino también en  municipios aledaños como Ricaurte y Barbacoas. Este proyecto beneficiará principalmente a jóvenes afrodescendientes e indígenas estudiantes de 9°, 10° y 11°, con el fin de desarrollar en ellos competencias básicas y socioemocionales que les permitan culminar sus estudios de bachillerato, y continuar hacia la formación técnica, tecnológica o universitaria.

Lo más difícil: la ausencia de luz

Debido a las manifestaciones de violencia de grupos armados en la zona, en varias ocasiones hemos sufrido cortes de energía; lo que hace que las actividades de la vida diaria deban terminar antes de que se ponga el sol. ¿Por qué es lo más difícil? porque dificulta la comunicación frecuente con familia y amigos; y cuando en las noticias y redes sociales se difunde información de episodios de violencia en la zona, ellos se preocupan y piden que nos regresemos. Pero en este punto nos mantenemos firmes para cumplir este sueño que transciende de lo  individual a un sueño colectivo.

Lo más retador: «Te respeto porque me das miedo»

En mi experiencia como docente he escuchado a muchos de los estudiantes decir: «yo a usted profesor no le tengo miedo» o «usted (profesor) es mi enemigo». Esto me ha permitido entender que con buenas prácticas educativas, especialmente de respeto y trato adecuado con los estudiantes, es el camino para que ellos reconozcan que no hace falta gritar para tener su atención. Además, es necesario considerar que la mayoría son niños y jóvenes que viven en un contexto difícil, que han naturalizado la violencia, como salida a los conflictos de la vida cotidiana.

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Lo más dinámico: los jóvenes

A pesar de las dificultades que enfrentan los jóvenes para solucionar sin violencia sus problemas, reconocerse como seres únicos y respetar las diferencias; los jóvenes tumaqueños son dinámicos y proactivos, les gustan reírse y divertirse. Son chicos con sueños claros y con la esperanza de transformar la situación social de su región.

Lo más tierno: los niños

Sin lugar a duda, lo más tierno es la sonrisa de los niños, pero lo más admirable es su capacidad de asombrarse con las pequeñas cosas de la vida. Yo quiero aprender de ellos, después de todo, los niños también pueden ser nuestros docentes.

Poner en práctica muchas de las estrategias de Enseña por Colombia, ha sido realmente significativo, con ellas, los niños aprenden la importancia de escuchar al otro para entender, el trato con cariño y respeto, mantener un espacio limpio y ordenado, y por supuesto que tengan la oportunidad de aprender y utilizar inglés en su día a día.

Lo más asombroso: los atardeceres

Tumaco es un lugar de hermosos atardeceres, es  asombroso ver los colores del cielo cuando la luz del sol se despide.

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