Mi nombre es Felipe y estudié en el colegio San Benito y hoy quiero contarles de mi experiencia con una profesora que conocí cuando estaba en once grado, una profesora que cambió mi vida. Era mi profesora de sociales y su nombre era, o es Gineth. Las clases con ella eran muy diferentes a todas las clases que había tenido en mi vida y desde el primer día que la conocí, sabía que algo bueno se estaba acercando.

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Durante todo el año trabajamos a partir de un solo libro que realmente cambió mi forma de pensar: Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Cada vez que leíamos un capítulo del libro y debatíamos los puntos que el autor presentaba acerca de la historia de Latinoamérica, un mundo nuevo se revelaba frente a mí. ¿Pero cómo transformó mi vida? Yo era una persona muy tímida en el colegio y casi nunca participaba en clase, sentía retorcijones en la barriga cuando me obligaban a hablar, prefería escuchar mis ideas a través de otros y cuando nadie decía lo que estaba pensando prefería quedarme absolutamente callado. Pero fue en mi último año de clases, en la clase de Gineth, donde tenía la obligación de participar o de lo contrario perdía la materia y como yo era muy juicioso y “ñoño” no tenía otra opción. En esa clase tuve que vencer mis miedos y Gineth fue muy alentadora en que participara y en hacerme notar que no sólo podía hacerlo bien, sino que mis ideas tenían eco y eran bien recibidas por mis compañeros y hasta con toda la institución. En los últimos seis meses fui el monitor de la clase, sí, me obligué a participar, a salir de mi zona de confort y aprender todos los días algo nuevo de mí.

Cuando se estaba acercando la hora de graduarme del colegio, me presenté a la Universidad Nacional. Yo anhelaba estar en la Nacional porque mi hermana había sido la primera persona en la familia en estudiar y yo quería seguir su ejemplo. No sabía qué estudiar pero sabía que lo que fuera, sería en esa universidad.  En el colegio nos llevaron a la Universidad de los Andes y nos contaron de la beca Quiero Estudiar pero para mí era algo muy lejano, algo imposible. Fue el vicerrector de mi colegio, en una de nuestras charlas en privado, quien me alentó a presentarme a los Andes después de notar que mis resultados en las pruebas Saber habían sido muy buenos. Cuando salieron los resultados de los Andes, quedé seleccionado y el vicerrector y el colegio entero estaba feliz y emocionado. Yo no sabía qué pensar o sentir porque mi meta era la Nacional. Salieron los resultados de la Nacional y también fui seleccionado. Cuando empecé a averiguar acerca de los Andes y me enteré que es una de las mejores universidades de Latinoamérica, que podía estudiar dos carreras y finalizarlas en menos de 6 años, finalmente la escogí porque me había ganado una beca y cómo decirle que no a una beca en una de los mejores universidades del mundo. ¡Entonces así fui como me volví Uniandino!

Estudio administración y este semestre empiezo a estudiar Gobiernos y Asuntos Públicos en esta misma universidad. Siento que estoy en el lugar indicado y que estoy haciendo algo que me llena, por eso soy muy feliz y agradecido con la vida, con Gineth, con todos mis profesores y familia.

Estoy absolutamente seguro que la mejor manera de progresar es a través de una educación de calidad y la persona que más me influyó en tomar la decisión de seguir estudiando (y seguiré estudiando) fue mi familia y mi hermana. Pero muchas personas han influido en el camino en el que estoy, entre esas Gineth, quien me incentivó en ser una persona más abierta, más social que no tiene miedo a decir lo que piensa, de compartir lo que tiene dentro. Su clase me ayudó a abrir la mente y a enamorarme de las ciencias sociales.

Cuando grande –cuando tenga 30 ó 35- quisiera trabajar en el sector público. ¿Por qué? Uno de los eventos que me han marcado fue que cuando tenía 13 años mi mamá tuvo un derrame cerebral y fue el golpe más duro que he tenido en mi vida. Fue además algo de lo que nunca se recuperó ella, pues hoy en día aún tiene secuelas. Hubo mucha negligencia cuando mi madre se enfermó, entonces eso es un motor de querer trabajar por el cambio. Sé que como a mí se me presentó esa situación, a miles de colombianos día a día se ven obligados a enfrentarse con injusticias en el sistema de salud, educativo, social y económico. Este país necesita cambiar, hay muchas cosas que están fallando en el sistema colombiano y que necesitamos cambiar, mis amigos piensan que estoy loco por decir esto, pero yo quiero ser un agente de cambio.

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