Mi transformación en Enseña por Colombia

Mi transformación en Enseña por Colombia

Mi nombre es Jhonny Alberto Ocampo, nací en la ciudad de Santiago de Cali (Valle del Cauca) y soy Sociólogo egresado de la Universidad del Valle. Actualmente soy el Coordinador de Programa de Enseña Ecuador; hago parte de la cohorte 2015 de Enseña por Colombia. Fui docente en el municipio de San Pedro de Urabá (Antioquia), en el Centro Educativo Rural (C.E.R) Guartinajo, en la vereda del mismo nombre, bajo la modalidad Escuela Nueva: En este C.E.R era el único profesor y me encontraba a cargo de los grados: preescolar, primero, segundo, tercero, cuarto y quinto, a quienes les dictaba todas las materias. Además de ello, coordiné las actividades del restaurante escolar, la Huerta Escolar y permanecía en comunicación constante con la comunidad de la vereda.

Mi transformación en Enseña por Colombia
Jhonny Alberto Ocampo
Alumni 2015


Durante mis dos años como profesor y coordinador del restaurante me encontré con que el restaurante escolar dependía de la compra de un cilindro de gas para su funcionamiento. Para la compra de este se debía hacer un desembolso por familia, proceso que es un poco lento y genera retrasos tanto en la entrega de desayunos por parte del restaurante escolar como en el horario de clases habitual. La solución alternativa, cuando no contábamos con gas propano, era que la encargada del restaurante fuera a recorrer el bosque, en busca de leña para cumplir con la prestación del servicio. En temporada invernal las cosas se volvían más preocupantes.

Ante tantos retos la solución que encontré fue construir e implementar un biodigestor escolar que funcionaba con excremento de ganado, cerdo, caballo o gallina, como fuente de energía renovable para solucionar la dependencia del cilindro de gas propano, proveer un alivio a la economía de las familias de los estudiantes, evitar deterioro de la comida en situaciones de escasez del gas y propiciar una mejor interacción con el medio ambiente.

Foto # 2

Hoy en día pienso que Enseña por Colombia me transformó, no solo por haber logrado implementar el biodigestor en mi colegio sino por la persona que soy y las habilidades y mentalidades que tengo ahora. Antes pensaba que a través de la claridad de las ideas y la fuerza con la que se dicen las cosas, los cambios podían llevarse a cabo. También tomaba distancia de personas de universidades privadas o con mejores condiciones socioeconómicas porque tenía ideales políticos muy claros y muchos sesgos.

Al haber estado en el programa de Enseña por Colombia, pude trabajar y compartir con diferentes personas y eso me dio la oportunidad de abrirme, me permití conocerlos e interpretar la realidad desde otro punto de vista, quitándome los prejuicios. Ahora me preocupo más por la empatía, por tener más tacto que antes y escuchar a los demás. Creo que es la mejor manera de llevar a cabo una idea, sin dejar de lado que es de suma importancia tener claridad sobre lo que se quiere realizar y hacia dónde se quiere llegar.

Quien hace parte de este programa se enfrenta no solo a cambiar las vidas de sus estudiantes sino a transformar su propia vida. Como profesor tienes muchos cambios que empiezan por salir de tu casa, vivir en un pueblo como cualquier persona de allí, mantenerte con un sueldo como el de los otros maestros. Teniendo todas estas condiciones y luego de ver a mis estudiantes llegar al salón de clases con una sonrisa, toda la disposición y energía para aprender y conociendo las dificultades que enfrentaban para poder llegar a estudiar, entendí que la felicidad está en las cosas pequeñas.

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