Una de las principales motivaciones durante estos dos años, fueron los pequeños logros de mis estudiantes. Y al principio eran muy pequeñitos.

El estudiante que no podía pronunciar Tuesday, de repente ya podía hacerlo. Entonces empecé a darme cuenta que el niño que antes se la pasaba mirando por la ventana, a veces me miraba a mí. El niño que jamás alzaba la mano, comenzó a alzar la mano.

Empecé a darme cuenta que tal vez sí era posible, primero con un estudiante, luego con otro estudiante y después con otro. Poco a poco.

Cerré el primer año diciéndome a mí misma: sí es posible. Apliqué a una beca de Teach For All en la India para ir a un retiro de una semana. Apliqué con la certeza que no iba a pasar porque no tenía nada que contar, porque lo que había hecho –desde mi perspectiva- era sobrevivir. Al parecer hice más que eso. Me gané la beca y tuve la oportunidad de vivir esa hermosa experiencia y estando lejos descubrí algo que estaba siempre en mí, pero que fue allá –a kilómetros de distancia de mis niños- en la India, donde ese descubrimiento me habitó totalmente. Descubrí la certeza de mi amor absoluto por cada uno de mis estudiantes y por mi trabajo. Resulta que el amor significa un montón de cosas en la cotidianidad, significa un montón de acciones y de esfuerzos, que no son esfuerzos si se hacen con amor. Entonces descubrí que el amor es absoluta rigurosidad con mis estudiantes, descubrí que la causa de mi rigurosidad era que los amo. Descubrí que el amor es absoluta exigencia. Es pedirles solo lo mejor de ellos y no menos, porque menos sirve, menos no les sirve a ellos. Porque si ellos quieren tener las misma oportunidades necesitamos pedirles lo mejor que pueden dar.

Lo otro que descubrí fue algo en mí. Mi dulzura (y no es que todos nos tengamos que volver unas melcochas) y cómo utilizarla y transmitirla con mis niños, todos los días. Llegué con esta certeza que tenía que transmitir todo lo que había aprendido en India, todos los días, a mis estudiantes. Entonces comencé a pensar en formarlos en valores, porque lo que tienen en sus mentes y corazones –sus valores- es lo que los va a ayudar a catapultarse frente a sus dificultades. Y sus dificultades pueden ser la pelea por un balón, la pérdida de una evaluación, la separación de sus padres. Entonces descubrí que quería formarlos en tres valores:

  1. Sentido de la posibilidad: ¡Mis estudiantes pueden! Si yo puedo, ellos pueden.
  2. Empatía: Hay que ser empáticos. Si nosotros queremos impactar en nuestras comunidades, no podemos formar niños genios para que “cambien de estrato” (como me dijo alguna vez un profesor “aquí aspiramos volver a los niños estrato 3”) ¿Es eso a lo que aspiramos? O aspiramos a que esa comunidad se transforme y trabaje –no por ser estrato nada- sino por ser feliz.
  3. Excelencia: la excelencia académica que les va abrir las puertas a todas las oportunidades que ellos necesitan.

Y así ha sido mi cotidianidad y ha sido con cansancio, con días frustrantes y hay días que después de casi dos años me digo a mí misma: ¡a estos niños qué les pasa!

Pero la gran mayoría de momento son de una gran gratificación, yo siento que estos niños están avanzando. Y no creo que soy una heroína, siento que tengo la gran oportunidad de estar frente al tablero.

Quería compartir con ustedes algo de la cotidianidad con mis niños, aquellos grandes logros. Hoy tuve un gran acontecimiento. Resulta que con mis niños de quinto –diez años- estamos dando los años sesenta, leímos una línea del tiempo, hablamos de Martin Luther King, vimos su discurso y ahora estamos con una canción de los Beatles, Revolution.

Antes de escuchar esta canción, les pedí que escribieran en inglés : cómo definían ellos Revolution

“Revolution is to move forward”

“I am the revolution of the world”

“Revolution is equality, justice and protest”

“Revolution is about change”

Y yo cuando escuché a mi niño de diez años –y que ha estado durante dos años conmigo- diciendo:

“I am the revolution of the world.”

Pensé: “Esto era lo que yo quería cuando me presenté a Enseña por Colombia, Yo quería cambiar el mundo. Y ahora pienso que inspirar una vida, es revolucionar el mundo entero.»

Ver video de esta charla: https://www.youtube.com/watch?v=NXGGxNRb-iM

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